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Gente Simpática

Hoy he ido al tanatorio a estar un rato con una amiga cuya abuela ha fallecido. Conforme aparcas en el tanatorio te vas preparando para acompañar a la gente en su tristeza y en esos momentos las penas de la vida parecen pesar más. 

Pero hoy ha sido diferente. Esta amiga se encontraba bien y estaba bromista. Al final ha sido una visita distendida y una ocasión para bromear y reír un rato. Al poco tiempo de estar allí llegó el padre de esta amiga -al cual no conocía- y tras estar un rato hablando de temas recurrentes (el trabajo, la crisis, etc.) de pronto hemos empezado a bromear y a reír.

Se trataba de una persona que parecía estar de vuelta de todo en la vida, con su barba blanca, sus gafas y una complexión delgada pero todavía fuerte. No paraba de sonreír y reír, además al hacerlo se ponía rojo y parecía ir animandose más y más, con  lo que la conversación iba a más y saltábamos de un tema a otro.

Hoy he querido escribir sobre esto porque me ha dado cuenta más que nunca de lo mucho que hay que agradecer que haya gente así. Gente que al verla te saca como mínimo una sonrisa y junto a la cual parece que no pasa el tiempo. Esa gente a la que conoces y a los cinco minutos parece que sois amigos de toda la vida y con la que pasarías encantado una mañana tomando cañas.

Me he propuesto que al salir de casa vaya siempre con la mejor versión de mi mismo. No importa lo jodido que pueda estar por lo que sea, hay que alegrar la vida a los demás. Si todos hiciéramos este esfuerzo la vida sería mucho mejor, ¿no creen?

Adiós 2011...Hola 2012

Acaba 2011...vaya añito! Lo mejor, que me caso con una mujer increíble, nunca pensé que tendría tanta suerte! Lo peor, la sensación de que el tiempo pasa inexorable. Se dice mucho eso de que el tren pasa una vez en la vida; a veces pienso que soy una estación de tren en la que todos pasan de largo. Hay oportunidades cada día. Este año he vuelto a casa muchos días en autobús, concretamente el M41; Lo cogía en Potsdamer Platz y me bajaba en Gnausestrasse (o algo así)...Esto ha hecho que al final de cada día haya tenido tiempo para pensar en él, en lo que he hecho bien y mal, en lo que podría haber hecho mejor.

A parte de la oportunidad de cada día también ha habido algunas oportunidades de ámbito más general. La más recordada por mí fué una entrevista en LAN Airlines. Los días previos la emoción corría por mis venas; no me podía creer que iba a tener la oportunidad de trabajar en esta gran aerolínea. Al final todo quedó en agua de borrajas; recuerdo perfectamente el momento en que la chica de RRHH que me entrevistaba dijo las palabras "Técnico de Control" y todo se derrumbaba. En ese momento la entrevista pasó de ser algo vital a una pérdida de tiempo. Tanto es así que cuando me preguntó que por qué me interesaba tanto la industria de las aerolíneas me fuí por la ramas con chorradas de tipo sentimental; "me gustan mucho los aviones" y cosas así (en realidad tenía mi rollo perfectamente preparado; he pensado en esta pregunta muchas veces, parece que en vano).

Un descubrimiento de esta año ha sido la filosofía de Josh Kauffman y su "Personal MBA", ¡todo un mundo por descubrir! Aunque bien es cierto que sigo teniendo de ganas de hacer un EXMBA, ya se irá viendo. Por último, para este 2012 la principal novedad es mi super agenda de papel MOLESKINE, dónde espero apuntar lo que haré cada día y mis gastos; llega el control total! 

Con la excusa de lo de LAN Airlines, dejo una foto por aquí.


Navidad 2011

El viernes 16 de Diciembre llegaba tarde a Madrid procedente de Amsterdam. El mal tiempo nos tuvo en Schiphol una hora esperando. Recuerdo perfectamente el momento en que el 737 de KLM se elevaba, dejando tras de sí no solo el suelo holandés, sino un curso 2011 en el que ya no volvería a viajar. algo menos de 12 meses en los que me he conocido mucho más.

El fin de semana anterior había sido muy nostálgico, lo pasé en Berlin con compañeros del proyecto. Por una extraña razón sentía que ya no volvería a Berlín, así que aproveché la noche del viernes al máximo. Por fin conocí el por qué de el dicho "Berlin is Techno". Visité por primera vez las famosas galerías KaDeWe y el Domingo fuí con un compañero a las National Gallery, muy cerca del edificio de la Filarmónica. 


 La última semana del año la pasé en Utrecht recibiendo un curso de "abap orientado a objetos". Atrás quedaban días y semanas muy intensas de trabajo, de fines de semana apretados en Madrid, domingos por la tarde en la T4 esperando, viajando y yendo en U-Bahn a la soledad del apartamento en Kreuzberg. Cuando mi vuelo llegaba a la T3 de Barajas comenzaron mis Navidades. Unas Navidades de trabajo a distancia (sobre todo de estudio, de abap y de Alemán). Unas navidades muy especiales por ser (si todo va bien) mis últimas novedades como soltero y en las que he estado malo, he sido operado, he visto a los amigos, familia y demás. 

Como siempre, ahora que están acabando tengo la sensación de que podría haber aprovechado más el tiempo, podría haber visto a más gente, etc. Lo que está claro es que la vida, por alguna extraña razón, va cogiendo velocidad. Aún recuerdo perfectamente como el tiempo pasaba lento estando en el colegio, veo mi pupitre con pequeños dibujos a lápiz, recuerdo perfectamente la cajonera resistiendo estar ordenada, días en los que parecía no importar perder el tiempo perdiendo la mirada en el horizonte; un horizonte - el del patio de mi colegio- con forma de cordillera, la de la Sierra madrileña. En aquel tiempo me parecía que la vida acababa ahí, en esas montañas. Momentos que antes resultaban tediosos y ahora son añorados; momentos que de pronto vuelven a la memoria y me recuerdan que hay mucho más allá de las montañas de la Sierra Madrileña.



El Hangar 7

A finales de Septiembre de 2011 tuve la oportunidad de visitar el "Hangar 7", museo de la marca Red Bull. Esa mañana amanecimos en un refugio en medio de los Alpes autríacos, muy cerca de Múnich. Tras coger el coche y conducir durante unos 40 minutos llegamos al aeropuerto de Salzburgo, lugar dónde se encuentra este increíble museo.

Fuí con unos compañeros de trabajo filipinos, Paul y Brian. Nos sorprendió gratamente que la entrada fuera gratuita. Apenas pasamos en el museo unos 40 minutos, pero hay que decir que el sitio me pareció una pasada, es un moderno hangar de cristal lleno de coches de fórmula Uno, aviones, motos y demás aparatos motorizados que han tenido alguna repercusión en la historia reciente y que han sido patrocinados por Red Bull. Caben destacar el restaurante, que ofrece cocina de vanguardia; la sala de reuniones que se encuentra en lo alto de la cúpula y a la cual se accede a través de una rampa y un simulador de vuelo del pequeño reactor francés Alpha Jet.

Tras visitar el museo fuimos a pasear por la no menos impresionante ciudad de Salzburgo, hogar de Wolfang Amadeus Mozart y escenario del clásico del cine "The Sound of Music". En la foto se puede ver el coche con el que el alemán Sebastian Vettel se proclamó campeón del mundo de Fórmula Uno en la temporada 2010.



ESA OTRA FIEL INFANTERÍA - artículo de Arturo Pérez-Reverte

Los vi hace poco en el aeropuerto de México: ojerosos, mal afeitados, hechos polvo tras largos vuelos y tránsitos infames. Eran cuatro -uno, naturalmente, se llamaba Pepe- y hablaban de Flandes y de las Indias. O de como se diga ahora. Holanda, decían. México y Venezuela. Sitios así. Hablaban de saqueos, botines y aventuras. O sea, de buscarse la vida donde ésta late. De negocios. Estaban allí con sus arrugados coletos de cuero transformados en trajes de chaqueta y corbata; con sus armas, que eran ordenadores y agendas, y con esa mirada absorta, fatigada, que les queda a los que vienen de asaltar las murallas de Breda o pelear en las calzadas de Tenochtitlán.

Observándolos mientras consultaban las salidas de los vuelos, concluí que tampoco, si uno se fija bien y leyó los libros adecuados, hay tanta diferencia: Barajas en vez de Cádiz, Lisboa o la boca del Guadalquivir, en galeones, o Italia y el Camino Español por los Alpes y Suiza, rumbo al norte de Europa. La fiel infantería del rey católico: la misma gente que hace cuatro siglos, harta de monarcas imbéciles, curas parásitos y funcionarios sanguijuelas, decidió que era mejor intentarlo allá afuera y reventar en ello, que languidecer en una tierra yerma, ingrata, dejada de la mano de Dios. Alguien escribió que en otro tiempo, cuando España se dilataba en el mundo, los españoles se echaron afuera a pelear y buscarse la vida, desde nobles hasta labriegos. Y fue cierto. Unos lo hicieron por hambre de gloria y dinero; otros, los más, por hambre de verdad. Desde las Indias a Filipinas, del norte de África a Europa entera, contra toda clase de naciones bárbaras o civilizadas, pelearon hidalgos y campesinos, bachilleres y pastores, caballeros y pícaros, amos y criados, soldados y poetas. Pelearon Cervantes, Garcilaso, Lope de Vega, Calderón, Ercilla y muchos más. En todas las tierras y climas, bajo nieve, sol, lluvia o viento, desharrapadas huestes de españoles pequeños y recios, fanfarrones, crueles, hechos a la miseria, el sufrir y las fatigas, con todo por ganar y nada que perder salvo la vida, renegando a cada paso en todas las lenguas de España, acuchillándose entre sí en los ratos libres que no empleaban en degollar a terceros, caminaron tras las rotas banderas en busca de pan que llevarse a la boca. Así llenaron los espacios en blanco de los mapas, las tierras incógnitas. Y sin pretenderlo, de rebote, los que regresaron vivos trajeron Méxicos y Perús, riquezas hasta para quienes nunca arriesgaron nada. E historias fascinantes que escuchar.

Pensaba en eso viendo a los cuatro soldados de los modernos tercios que aguardaban en el aeropuerto. La misma hambre, me dije. El mismo dilema. Quedarse en esta tierra estéril y enferma es languidecer. Recordé haberlos visto toda mi vida en cien rincones perdidos del mundo, alojados en hoteles de veinte dólares donde nunca para un hombre de negocios acomodado. Planchándose ellos cada mañana su único traje, como otros se revestían el arnés y el acero, antes de echarse a la calle a pelear de nuevo. A arrancarle el botín a la vida donde ésta se deja. Lo mejor de nuestra fiel infantería: empresarios y comerciales españoles que no gastan más de lo preciso en dormir y comer, sobrios y tenaces; pero que cada mañana, a la hora del combate, riñen con esos otros a quienes todo sobra, tumbando a base de iniciativa e imaginación a competidores de grandes compañías gringas que han hecho masters en Harvard y escriben sin faltas de ortografía; y que sin embargo se ven, sin comprenderlo, acuchillados por esos tipos duros, hambrientos y mal afeitados que no tienen Visa Oro pero saben arreglárselas para hacer lo imposible, por pura necesidad y desesperación. Porque hablan la lengua, o se la inventan. Porque lo de buscarse la vida, asaltar murallas para cobrarse pagas atrasadas o pelear en una trinchera, hambrientos y con el barro hasta los huevos, lo llevan en la sangre.

Pensé en todo eso, como digo, mirando a esos tipos en la sala de espera del aeropuerto. Nunca imaginaréis, concluí, con cuántas cosas me reconciliáis de nuestra perra España. Calculé sus noches solitarias velando armas, mirando ventanas de cielos extranjeros. La soledad y la dureza del combate librado a tus solas fuerzas, sabiendo que el único día fácil es el que dejaste atrás. Hombres y mujeres valientes, soldados metidos muy adentro en territorio enemigo, que llevan al hombro, a su manera conmovedora, la vieja aspa de San Andrés: los colores de sus modestas empresas -«I am from Murcia», oí decir a uno en El Cairo, hace treinta años, al policía que le pidió la cartilla de vacunación que no llevaba-. Batiéndose a ciegas por la negra honra y por desesperación. Por hambre. Mal pagados e ignorados en su tierra, como siempre. De nuevo, también como siempre, la misma historia. No sabemos vivir de otra manera.

Arturo Pérez-Reverte
artículo publicado en XL Semanal

España vs Suiza

Recientemente conocí a un suizo que vive en España. Su visión de España fué especialmente interesante, ya que la comparaba con su visión de suiza. La diferencia fundamental que el veía era que en Suiza la mayoría de la gente está dispuesta a pagar más por las cosas de calidad,y que esa era la principal razón por la que había más calidad de vida en ese país.

Asimismo decía que a diferencia de España, la juventud es plenamente consciente de que es necesario trabajar mucho y muy duro para alcanzar ese nivel de vida, y que era llamativo como en Zurich todas las luces de las oficinas están encendidas desde las 7 de la mañana. Yo asentía a esta apreciación, ya que he podido comprobar que hay gente que no está dispuesta a sufrir o a arriesgar para poder llegar más lejos, muchas personas aspiran a vivir con lo mínimo, su ocio pasa por tomarse una caña en el bar de abajo y en irse de vacaciones al pueblo.

Creo que está muy bien saber divertirse con las cosas más simples y que las cosas más importantes no son las cosas materiales, sino la gente a la que queremos. Esto es algo de lo que probablemente adolezca un suizo, no me lo imagino disfrutando de un partido con los amigos, en realidad es posible que no disfruten con casi nada, se les vé bastante frios y solitarios. Pero el punto que me parece interesante es que es la ambición y las ganas de llegar a más lo que nos lleva allí dónde queremos.

Palabras reconfortantes...

No conozco mucho la figura de Sarkozy pero hace poco un amigo me mandó unas palabras que dirigió al grupo político de izquierdas en el parlamento francés. Me encanta lo que dijo.

"Hoy, hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas.

De esos que el pensamiento único es el del que lo sabe todo y que condena la política mientras la practica.

Desde hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura: Desde 1968 no se podía hablar de moral. Nos impusieron el relativismo:

La idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes.

Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente. Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado, que no había nada sagrado, nada admirable. El slogan era VIVIR SIN OBLIGACIONES Y GOZAR SIN TRABAS.

Quisieron terminar con la escuela de excelencia y del civismo. Asesinaron los escrúpulos y la ética. Una izquierda hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor.

Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la economía. Le ha tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral. Hay que rehabilitar la cultura del trabajo.

Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase: Se ha
abierto una fosa entre la policía y la juventud:

Los vándalos son buenos y la policía es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente inocente.

Defienden los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo. Aman mucho a la escuela pública pero mandan a sus hijos a colegios privados.

Adoran la periferia pero jamás viven en ella. Firman peticiones cuando se expulsa a algún ocupa, pero no aceptan que se instalen en su casa.

Son esos que han renunciado al mérito y al esfuerzo y que atizan el odio a la familia, a la sociedad y a la republica.

Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura y de las obligaciones antes que los derechos.

Estos se ganan haciendo valer y respetar los anteriores."

Nicolás Sarkozy

Viaje a Europa

El rostro apagado, la pesadez en los parpados…un cierto vacío en el estomago, las ganas de volver a casa, sentirse agotado...De pronto una superficie cónica y redondeada aparece en la ventana de la terminal. En ella figura escrito “ Ribeira Sacra”. Sonrío y me doy cuenta del sentimiento que despierta la propia tierra en mí, en seguida mi mente viaja a las playas de Cádiz dónde suelo pasar días de verano, a la región del Somontano, a la familia, a los amigos…Todos estas imágenes se agolpan en mi mente ya lenta y pesada tras varios días trabajando.

Sin quererlo hago balance de la semana y del tiempo que llevo fuera- sí, sin quererlo aunque sin hacer mucho por evitarlo - y me pregunto por cómo de bien he hecho las cosas y cómo podría haberlas hecho mejor, como he sido en el trato con la gente en la oficina, cuánto en definitiva me he exigido a mí mismo. De nuevo, sin quererlo el viaje que emprendo de vuelta me lleva hacer balance de los días transcurridos desde que emprendí el de ida.

El A319 de Iberia bautizado como Ribeira Sacra acaba de desembarcar a todo el pasaje procedente de Madrid y queda a la espera de recibirnos a bordo, de vuelta a la capital de España.

Sentado en el 8F vuelvo a experimentar la sensación de mirar al mundo a través de la ventanilla de un avión, una ventana pequeña, la más pequeña de las muchas a las que nos asomamos las personas y, paradójicamente, la ventana a través de la cual más abarcamos con la mirada.

“Entrando en pista para despegue, buen vuelo”. Mi pasión por el mundo de la aviación lleva mi imaginación a la cabina del piloto, frente a él dos hileras paralelas de luces que se van juntando en la lejanía, la mirada repasando el panel de instrumentos y la mano derecha avanzando, dando la libertad al avión que se lanza por la pista buscando levantar el vuelo; “el avión siempre quiere volar” me dijo una vez un piloto (un poco cursi, pensé yo...). Segundos después, una superficie cónica y redondeada emerge entre un mar de nubes; Volvemos a casa.

3 de Enero de 2011

Empieza un nuevo año. Casi sin darme cuenta pienso mucho en todo lo que tengo que mejorar. El trabajo ocupa como siempre el primer lugar en mis preocupaciones.

Es increible lo dificil que llega a ser estar al 100% durante toda la jornada laboral. Es cierto que hay muchos factores externos que distorsionan: Skype, el correo, la gente que entra y sale en la oficina...Pero veo que todo el mundo está expuesto a estos factores y hay gente que es capaz de pasar sobre ellos...como siempre, hay mucho que aprender de los de al lado. Lo cierto es que esto sólo me ocurre cuando no hay fechas limite, cuando la jornada se presenta muy abierta en número de posibilidades...

El comienzo de año no creo que suponga una vida nueva, pero si una lucha nueva (tal y como comentaba DJC hace unos días) así que...allá vamos!!

Steve Jobs - Stanford



Recuerdo que en una entrevista de trabajo me preguntarón quién era para mí el mejor líder de nuestro tiempo...la mujer que me preguntaba debió de flipar con el gesto bizco que se me puso...

Tras hacer un "search" interno rápido acerté a mencionar a Steve Jobs...Lo peor vino cuando tuve que explicarle por qué (de esto que uno respira aliviado pensando "buena respuesta" y se encuentra con que tiene que esforzarse en argumentar)...Me vino a la mente este video y se lo conté.

Posteriormente le he dado vueltas a mi respuesta y a la figura de Steve Jobs...Lo único que sé seguro es que debe de ser una persona que disfruta con su trabajo y a la que hay que agradecerle los increíbles productos Apple. Con la llegada del iPhone dejó a todos los móviles existentes tirados cual colilla y con el iPad desencadenó una ola de copias de otras grandes empresas, entre otras muchas cosas.

¿Qué me sugiere a mí? Es uno de los grandes culpables de que casi no deje pasar un día sin plantearme qué es lo que me más me gusta desde el punto de vista profesional...aún no lo sé y no sé si lo acabaré sabiendo...

Por cierto que esa entrevista no llegó a buen puerto. Me hicieron hacer un business case (era una consultora a medio camino entre IT y financiera) y me hice un lío bastante interesante con los números...Claramente el trabajo no era para mí...o tal vez sí? Como siempre, no lo sé.