Un día negro como el sobaco de un grillo!

Hoy es uno de esos días en los que uno se siente con ganas de destrozar cosas. Espero no ser el único zumbao que tiene un día de estos. Sinceramente son días en los que recuerdo con agrado la escena de Rambo en la que el amigo John salta de un camión militar con una M60, se enrolla la tira de balas en el antebrazo y se dedica a pegar tiros por todas partes y -cosas de Hollywood- da lo mismo que dispare a un coche que a una lata de cerveza que todo estalla y produce unas llamaradas solo comparables a las de un pozo petrolífero en pleno incendio. Pero que nadie se asuste, hay al menos dos escenas en las que Rambo hace esto, en Rambo I y en Rambo II. Yo estoy hablando de la escena de Rambo I en la que no se carga a nadie, simplemente destruye un apacible pueblecito.

Hay días en que uno está en la oficina y todo -absolutamente todo- te parece absurdo y sin sentido. Lo peor es cuando la cosa va más allá y no eres capaz de aguantar a nadie, estás peleado contra el mundo. Buscas consuelo en alguna buena canción, en algún pensamiento feliz, en una buena comida y no hay forma. ¿Compensa buscar las causas de esto? Yo creo que por lo general es un mezcla de mal tiempo, trabajo rollo y sobre todo aspectos fisiológicos (alguna hormona en menor cantidad de la necesaria o algún byte descolocao o simplemente cansancio)...Creo que lo que más compensa es consolarse con que el mañana será mejor -o al menos diferente- y mentalizarse de que está en la mano de cada uno el "darle la vuelta al marcador"...¿Cómo? Adoptando la actitud "ajo y agua", pensar en un plan chulo para después de la oficina e identificando qué tareas nos están amargando para afrontarlas cuanto antes (esto es, actitud "coge el toro por los cuernos").

Respecto a los impulsos violentos que nos pueden acometer en estos momentos de tribulación hay dos formas muy buenas de acabar con ellos; deporte y juego. Nada como un "jogging" despejante y un buen juego o videojuego. Estos últimos afortunadamente nos brindan en múltiples títulos la posibilidad de emular a John sin causar ningún tipo de daño.


El fúturo laboral...orientandose.

Es un tema estrella a mis casi 28 años. Si se pudieran contabilizar las horas que he dedicado a este tema desde que acabé la carrera me saldrían seguramente cerca de 100. Es un tema muy extenso que va desde las condiciones externas: la ciudad, el tipo de oficina (edificio estelar o edificio discreto), el tipo de ambiente (ambiente joven o mayor, trabajo en equipo o individual); Hasta las condiciones más propias del trabajo en sí: por cuenta propia o ajena, sector o industria, departamento, habilidades requeridas, experiencia exigida y otros requisitos o condiciones deseables y el tipo de vida que se supone que uno va a llevar en un determinado trabajo. Por último hay unos factores que son internos de cada uno, que son la actitud y las expectativas.

El grado en que se combinan estos ingredientes te da un cóctel, al final cada persona de nuestro alrededor y nosotros mismos tenemos una combinación diferente de estos factores que además va cambiando a lo largo de la vida. Pero, ¿Hasta qué punto cambian estos factores a lo largo de la vida laboral? Hay una serie de factores que van haciéndose más inalterables con el paso del tiempo; es el caso sobre todo del sector o industria en que uno trabaja. Otros factores son alterables con esfuerzo y determinación como es el caso de las habilidades, podemos ir añadiendo habilidades a nuestro perfil profesional. Y por último tenemos un factor que cambia automáticamente con el paso del tiempo, la experiencia.

Pero hay dos de estos factores que son a mi juicio los más variables; la actitud y las expectativas, sobre todo yo diría que el primero es claramente lo que más está en nuestra mano y lo que nos va a llevar a incidir con mayor fuerza en nuestra vida laboral. La industria del cine nos trae dos películas como mínimo -las que yo conozco- que de alguna forma vienen a decir esto; lo más importante en el mundo laboral es saber lo que uno quiere y es encaminar las acciones a conseguirlo. Estas películas que recuerdo mucho y que me marcaron en cierta medida fueron "Armas de Mujer" y "Wall Street" (la primera es más para mujeres, como el título indica y la segunda he oído que fue la causante del boom de estudiantes de economía a principios de los 90). En estas pelis se ve como Melanie Griffith y Charlie Sheen se abren paso en las aguas turbulentas de Manhattan, como luchan por destacar entre la marabunta. Pero está claro que salvo una clara vocación, el saber lo que uno quiere es harto difícil. Creo que en un próximo post desarrollaré más este tema.

Una de esas olas...

En la Semana Santa de 2011 estuve en San Sebastian haciendo Surf con mis primos Alvaro y Gonzalo. Nos hizo un tiempo perfecto y tuvimos la suerte de poder contar con las clases de Mikel, en la playa de la Zurriola. Recuerdo que en una ola, nada más ponerme de pie en la tabla, empezar a sentir la velocidad en la cara y la espuma bajo la tabla, la ola picó hacía abajo y me fuí de bruzes al agua. Dentro de la ola estuve dando vueltas como en una lavadora.

Esta situación me sirve para escenificar momentos en la vida en que una serie de acontecimientos ocurridos en un breve espacio de tiempo producen un efecto parecido al de una ola que te da vueltas y te deja aturdido. Es el caso de este fin de semana, el segundo de Febrero de 2012.

Por un lado mi novia me sometió a un test de inteligencia el domingo después de comer. Dos aplicaciones para iphone: "Palabraz" e "IQ test" me hicieron ver que mi mente está funcionando muy lentamente. Me imagino que es el peligro que trae el desuso. Antes, cuando la gente jugaba más a las cartas -por poner un ejemplo- no se corría este riesgo, ya que esto te lleva a refrescar la mente y a mantenerla ágil. Por contra hoy en día, todos los cálculos que uno tiene que hacer son hechos por Excel.

Otra cosa que me pasó este fin de semana fué que al hablar con una amiga de mi novia, me dió la sensación de que soy un poco "garrulo"; es algo díficil de explicar. En este caso me dí cuenta de que mis habilidades para hablar de temas cultos y para hablar correctamente están también bajo mínimos.

Por último está el tema de la madurez. La madurez se plasma en infinidad de cosas. En mi caso dónde más noto si estoy siendo maduro o no es en la seguridad con la que hago las cosas. El sabado estuvimos cerrando el viaje de novios. Me noté un poco inseguro a la hora de exigir lo mejor del comercial que nos atendía -una persona majísima por cierto, y muy buen profesional- y a la hora de dar la señal. En el momento de "desefundar la tarjeta de crédito" noté un calor por la cara, como si me estuviese dando miedo desembolsar una cantidad de dinero importante; no sé, creo que me hubiera encantado no inmutarme y demostrar un poco más de seguridad en mí mismo.

Este cúmulo de situaciones me han producido el efecto de una de esas olas que tras haberte revolcado por el lecho marino te devuelve a la superficie y te hace querer evitar nuevos revolcones, te hace querer estar mejor preparado para lo siguiente; te hace querer dominar una de esas olas.


De motivarse va la cosa...

Estas últimas semanas en el trabajo están siendo una especie de travesía por el desierto. A los buenos propósitos del 2012 y a la expectativa de nuevos desafíos se sucedieron días interminables en los que parecía que no había que hacer. ¿Nada qué hacer? ¡Mentira!

En el día a día en la oficina realmente hay un montón de cosas que hacer. Si ciertamente no hay nada que mejorar, repasar o adelantar ha llegado el momento de coger la agenda y programarse un poco de "Self-Studying". Esto es fácil de decir y suena muy bonito pero ¿Cómo hacer para que estos momentos no deriven en perder el tiempo por internet? En este sentido es muy bueno tener una idea previa acerca de en qué materias se quiere profundizar.

En mi caso hay algunas cosas que durante la carrera no me quedaron muy claras y me dejaron ganas de volver sobre ellas. A parte de esto siempre se puede leer acerca del sector en el que uno se mueve. Esta segunda actividad no sólo nos ayudará a convertirnos paulatinamente en gurús de la industria (esto es un poco exagerado, siempre nos va a hacer falta hincar codos) sino que además es muy posible que nos reconcilie con la profesión; como dice mi padre "las cosas gustan más cuanto más se dominan".

Josh Kaufman y su "Personal MBA"

Esta mañana he visto un anuncio de un "executive MBA Online". Me he preguntado qué puede haber de diferente entre pagar una pasta por hacer este tipo de master y seguir la filosofía defendida por Josh Kaufman y su libro "Personal MBA".

Imaginaté llegar por la noche a casa y ponerte a estudiar el temario de el publicitado MBA online. A la vez que lo haces te retuerces por dentro pensando en la pasta que estás pagando (y sus mucho más satisfactorios usos alternativos, a priori el ahorro) para encima estar estudiando en casa. Supongo que para que la gente muerda el anzuelo del MBA en cuestión este se adornará con podcast, webinars y demás historias varias del mundo "dospuntocero"

¿Por qué se recurren a este tipo de cursos? Porque falta fuerza de voluntad para sentarse voluntariamente a estudiar al final del día y para auto-imponerse la presión que nos falta por no tener un examen a la vista. Pero, ¿ Es que hay alguien capaz de adquirir esa formación por si mismo? Sí, el citado autor lo ha hecho y cuenta cómo en el también citado libro. El señor Kaufman defiende a capa y espada el "self-study" y además hace una reflexión curiosa: Si aplicamos el método del VAN a la inversión que supone hacer un MBA (incluyendo en los costes el salario que dejamos de percibir) nos encontraríamos con una inversión del todo ineficiente.


Adiós 2011...Hola 2012

Acaba 2011...vaya añito! Lo mejor, que me caso con una mujer increíble, nunca pensé que tendría tanta suerte! Lo peor, la sensación de que el tiempo pasa inexorable. Se dice mucho eso de que el tren pasa una vez en la vida; a veces pienso que soy una estación de tren en la que todos pasan de largo. Hay oportunidades cada día. Este año he vuelto a casa muchos días en autobús, concretamente el M41; Lo cogía en Potsdamer Platz y me bajaba en Gnausestrasse (o algo así)...Esto ha hecho que al final de cada día haya tenido tiempo para pensar en él, en lo que he hecho bien y mal, en lo que podría haber hecho mejor.

A parte de la oportunidad de cada día también ha habido algunas oportunidades de ámbito más general. La más recordada por mí fué una entrevista en LAN Airlines. Los días previos la emoción corría por mis venas; no me podía creer que iba a tener la oportunidad de trabajar en esta gran aerolínea. Al final todo quedó en agua de borrajas; recuerdo perfectamente el momento en que la chica de RRHH que me entrevistaba dijo las palabras "Técnico de Control" y todo se derrumbaba. En ese momento la entrevista pasó de ser algo vital a una pérdida de tiempo. Tanto es así que cuando me preguntó que por qué me interesaba tanto la industria de las aerolíneas me fuí por la ramas con chorradas de tipo sentimental; "me gustan mucho los aviones" y cosas así (en realidad tenía mi rollo perfectamente preparado; he pensado en esta pregunta muchas veces, parece que en vano).

Un descubrimiento de esta año ha sido la filosofía de Josh Kauffman y su "Personal MBA", ¡todo un mundo por descubrir! Aunque bien es cierto que sigo teniendo de ganas de hacer un EXMBA, ya se irá viendo. Por último, para este 2012 la principal novedad es mi super agenda de papel MOLESKINE, dónde espero apuntar lo que haré cada día y mis gastos; llega el control total! 

Con la excusa de lo de LAN Airlines, dejo una foto por aquí.


Navidad 2011

El viernes 16 de Diciembre llegaba tarde a Madrid procedente de Amsterdam. El mal tiempo nos tuvo en Schiphol una hora esperando. Recuerdo perfectamente el momento en que el 737 de KLM se elevaba, dejando tras de sí no solo el suelo holandés, sino un curso 2011 en el que ya no volvería a viajar. algo menos de 12 meses en los que me he conocido mucho más.

El fin de semana anterior había sido muy nostálgico, lo pasé en Berlin con compañeros del proyecto. Por una extraña razón sentía que ya no volvería a Berlín, así que aproveché la noche del viernes al máximo. Por fin conocí el por qué de el dicho "Berlin is Techno". Visité por primera vez las famosas galerías KaDeWe y el Domingo fuí con un compañero a las National Gallery, muy cerca del edificio de la Filarmónica. 


 La última semana del año la pasé en Utrecht recibiendo un curso de "abap orientado a objetos". Atrás quedaban días y semanas muy intensas de trabajo, de fines de semana apretados en Madrid, domingos por la tarde en la T4 esperando, viajando y yendo en U-Bahn a la soledad del apartamento en Kreuzberg. Cuando mi vuelo llegaba a la T3 de Barajas comenzaron mis Navidades. Unas Navidades de trabajo a distancia (sobre todo de estudio, de abap y de Alemán). Unas navidades muy especiales por ser (si todo va bien) mis últimas novedades como soltero y en las que he estado malo, he sido operado, he visto a los amigos, familia y demás. 

Como siempre, ahora que están acabando tengo la sensación de que podría haber aprovechado más el tiempo, podría haber visto a más gente, etc. Lo que está claro es que la vida, por alguna extraña razón, va cogiendo velocidad. Aún recuerdo perfectamente como el tiempo pasaba lento estando en el colegio, veo mi pupitre con pequeños dibujos a lápiz, recuerdo perfectamente la cajonera resistiendo estar ordenada, días en los que parecía no importar perder el tiempo perdiendo la mirada en el horizonte; un horizonte - el del patio de mi colegio- con forma de cordillera, la de la Sierra madrileña. En aquel tiempo me parecía que la vida acababa ahí, en esas montañas. Momentos que antes resultaban tediosos y ahora son añorados; momentos que de pronto vuelven a la memoria y me recuerdan que hay mucho más allá de las montañas de la Sierra Madrileña.